Hay días que miro la bici y me pregunto ¿por qué la compré?, total, está ahí pudriéndose sin que nadie la saque a pasear. Da pena. Y no es que no lo intente. Me paso la semana planificando una ruta y organizando la eiXida pero cuando llega la hora de la verdad empiezo a recibir e-mails, WhatsApp y SMS's declinando la invitación con todo tipo de excusas; que si tengo una fiesta el viernes noche y el sábado estaré petado, que mi novia no me deja el sábado libre, no puedo porque tengo trabajo, no estoy en forma, no me apetece, quiero dormir, soy mariquita, etc. Al final si somos dos los que salimos somos muchos, ¡impresentable!. Pero de vez en cuando te sonríe la suerte y una eiXida no muy planificada, con una ruta pensada al vuelo, organizada el mismo viernes sin muchas pretensiones, va y se convierte en una eiXida de las buenas, con una ruta espectacular, con gente que hacía tiempo que no veías y con otra que no conoces ni sabes de dónde viene pero con la que conectas de inmediato. En definitiva, una eiXida que sale redonda y que sí justifica tener la bici, que te deja un grato recuerdo, con la que has disfrutas de ciclar y te motiva para armar la siguiente.

La eiXida se gestó enviando unos cuantos WhatsApp el mismo viernes. La idea principal era retomar las eiXides de manera regular y comenzar con una el mismo Sábado para ir recuperando la forma. Y es que entre que uno se ha casado, otro que se ha echado novia, otro que pim, otro que pam y nuestra empresa que ha cerrado vamos camino de acabar esta temporada como una de las más estériles que recuerdo. La propuesta de eiXida queda aceptada por todos el viernes, votación de ruta y sale ganadora las Ermitas de Valldemossa con bajada al Puerto, nadie piensa en S'Estaca, ni mucho menos en la subida, si mañana el sol pica petaremos. A las 09:00 en Valldemossa, a la salida del pueblo en dirección Deià, a la derecha, donde ya no hay ORA, allí quedamos. Y comienza a llegar tu gente de siempre, gente que hace tiempo que no ves y te alegras de ver, y para mi sorpresa, gente que no conoces de nada pero que son amigos de los que hace tiempo que no ves y se han apuntado. Total 9 MTBikers, una multitud para lo que estamos últimamente acostumbrados. No me molesta que vengan amigos de amigos, al contrario, cuantos más mejor, pero ¿esto no era una salida para recuperar la forma de los de siempre?, bueno ya veremos, ahora ya estamos metidos en el fregado. Presentaciones de rigor; hola yo tal, tu cual, hola bienvenido, hola com estàm, y arrancamos dirección Ermita de la Trinitat.

Primeras rampas y el grupo ya se rompe. Aquí no voy a poner nombres pero algunos ya nos vamos quedando atrás. ¡Claro!, ¿y qué te esperabas?, ¿no salir y aguantar el ritmo?, je, je, je, je. Estaba cantado que íbamos a morder el polvo. Menos mal que las Ermitas están cerca que si no aquí nos quedamos. No quiero ni pensar en la subida del Puerto, si aquí ya nos ha caído una minutada brutal allí será de vergüenza ajena, está clarísimo que los de siempre vamos mal. Llegamos a la Ermita de la Trinitat y de ésta enfilamos a las Ermites Velles en donde paramos y los “descenders” nos armamos para comenzar la bajada con destino Hotel el Encinar. Me gustaría indicar que hay dos alternativas para bajar desde las Ermites Velles hasta el Mirador d'es Tudons, yo recomiendo tomar la que hemos hecho hoy y podéis ver en el Track. Para mi esta vía es más rápida, fácil y ancha, por tanto más divertida, la otra alternativa es menos conocida y tampoco está mal pero recuerdo que la salida desde dentro de la ruinas te obligaba a desmontar. Pasamos por Tudons a velocidad de vértigo, paro a esperar al último y aprovecho para tomar fotos, nos reagruparemos en el Hotel.

Primera parada técnica en el parking del Hotel el Encinar, reagrupamiento y nos contamos, salen 9, nadie se ha matado, por el momento todo bien. Ahora toca saltar el muro y tomar el senderillo hacia el Mirador des Pí o Niu d'es Corb (Mirador del Pino o Nido del Cuervo, para los castellano parlantes). Mirar en el mirador hay que mirar porque sigue siendo un lugar realmente espectacular, tanto por su ubicación como por sus vistas. Pero mejor no mirar mucho el cartel de Prohibido Pasar por desprendimientos que hay al principio del senderillo, no está ahí porque sí. La verdad es que esto está bastante mal, de cada vez peor, recuerdo haber ido con Sebas hace un año aproximadamente y entonces ya no estaba muy bien, pero ahora está peor, comienza a ser peligrosillo, el sendero se hunde. Es una pena porque si esto no se arregla el camino acabará desapareciendo y será imposible llegar a uno de los miradores más espectaculares que recuerdo y por extensión hacer esta ruta. Una paradita para disfrutar de lugar, sacar la cabeza al vacío, pasar un poco de vértigo y continuamos hacia abajo en busca del “paso del cable”. ¿Qué es el paso del cable?, pues eso, un paso comprometido que se tiene que hacer con la ayuda de un cable, ¿¡ Cómor !?, pues sí, tal cual suena, si no habéis ido nunca por aquí os informo que esta es una ruta bastante espectacular y no le faltan elementos peculiares como este paso. El paso del cable no es muy largo, de unos 20 metros, pero es que tampoco es muy ancho, más o menos de unos 20 cm. El cable tranquiliza, sin él este paso acojonaría un rato. Por cierto, la manera correcta de pasarlo es desmontado y metiéndose dentro del cable con bici incluida, esto es, la bici y tú entre el cable y la pared, se desaconseja cualquier otra forma, sobre todo ciclando (Pepelu jura que él sí lo hizo así, con un par), y si encima ha llovido y el suelo está resbaladizo, entonces se desaconseja no agarrarse fuertemente al cable. Aquí no hice fotos, no estaba por la labor, este paso me suele poner a prueba, digamos que es demasiado aéreo para mi, quizás la próxima y procurando tener a Pepelu bien encuadrado.

Superado el cable la siguiente estación es la Capelleta del Beat Ramón Llull o des Pont (Capillita del Beato Raimundo Lulio o del Puente para los castellano parlantes, y alguno no me habla desde que traduje el nombre del héroe local al "forastero"). Impresionantes también las vistas desde esta Capelleta sobre Sa Foradada (me niego a traducir Sa Foradada al “forastero”) e impresionante el lugar donde se construyó esta capillita. Si uno se fija bien la tildaría de inaccesible si no fuera por el puente que la une desde su escarpada situación, casi flotante, hasta nuestro sendero. Lamentable también el estado actual de este lugar, además de estar literalmente partido por un rayo no es donde a uno más le gustaría reposar con seguridad, mejor no quedarse mucho por aquí, todo el lugar muestra un precario equilibrio, así que satisfecha la curiosidad volvemos sobre nuestros pasos, recogemos las bicis, y dejando atrás la “Arts Magna” seguimos nuestra marcha para volver a detenernos en el siguiente mirador, este en forma de torreón y con cierto aire modernista, el Mirador d'es Creuer (Mirador del Crucero, ¡creo!).

Y van ya no sé cuantas paraditas del grupo, he perdido la cuenta. Hay que admitir que esta ruta se presta a ser disfrutada de esta manera, con continuas paradas para observar su innumerables particularidades: miradores, cables, capillitas, torreones, etc. Esto no es bajar de Sa Comuna por Cocons, ni mucho menos Massanella de donde se dice que hasta pagan para bajar. Aquí no busques velocidad porque el senderillo no te lo permite, o continuidad porque los accidentes naturales te lo impiden. Por aquí no se disfruta así, aquí hay que venir dispuesto a pararse, a merendar en algún mirador y a sacar muchas fotos, aquí hay que sentirse un poco Arxiduc quien construyó, perdón mandó construir, infinidad de senderos, merenderos y miradores para pasear y gozar de la tranquilidad del entorno. Del Mirador d'es Creuer, y ahora ya sí, recorremos casi todo lo que queda de sendero hasta el camino principal de S'Estaca en una única tacada, digo casi porque ya no quedan lugares en los que pararnos, pero sí pinos caídos cuyos troncos nos cortan el paso de una manera insidiosa.

Ya en la carretera principal de S'Estaca hay consenso general para bajar hasta la Calita. La ruta original no contemplaba bajar hasta ahí, y aunque algunos integrantes del grupo no tienen libertad horaria, la verdad es que es pronto y todavía hay que merendar. Además, haber llegado hasta aquí y no visitar la Calita hubiera sido imperdonable. Vamos pues por las rampas de hormigón que nos bajan hasta el Caló de S'Estaca, por cierto, a una velocidad bastante imprudente. Supongo que los continuos cortes de ritmo sufridos hasta el momento y la estrechez del senderillo que acabamos de abandonar son los culpables de que ahora veamos estas rampas como autopistas por las que volar. Rampas cortas pero intensas, ya veremos que tal serán para subirlas. En el Caló de S'Estaca encontramos a dos pescadores reparando redes y a un perro que rápidamente les abandona y se viene con nosotros al olisquear nuestro almuerzo, y del que más tarde conoceremos a su dueña. Estamos merendando un sábado por la mañana de un bocata de serrano en el Caló de S'Estaca con la compañía de dos pescadores y un perro, creo que algunos hemos encontrado el Zen. Ha valido la pena bajar hasta aquí, todo el mundo se relaja, da pereza irse, nos cuesta un rato largo decidirnos pero algunos deben comenzar a pensar en volver, el reloj no perdona, además recordando que la subida es larga no podemos estar aquí eternamente. Y recordando, recordando, recordaba yo un programa en la tele local que hace años nos mostró al inolvidable Xesc Forteza marcándose un histórico “arros de peix” en su casa de S'Estaca, y comentando “lo gran que era en Xesc...” va y la dueña del perro nos suelta “Gracias por el comentario, era mi padre...”. ¡¡¡Ostias!!!.

Hay que volver a recuperar el Camí de S'Estaca que nos llevará hasta la carretera del Puerto de Valldemossa. Y las rampas que antes bajamos tan alegremente ahora toca subirlas amargamente, y ahora es cuando los de eiXides, los de siempre, nos vamos quedando, y quedando, y quedando atrás, muy atrás, joder demasiado atrás. En fin, dejémoslo estar y hablemos de otra cosa. Ya en la carretera del Puerto el grupo se separa, los menos ya no tiene tiempo para más y enfilan directamente hacia arriba, hacia Valldemossa, el resto enfilamos hacia abajo, hacia el Puerto, a tomar el cortadito de rigor.

Y bien sentados como señores en un bar nos tomamos nuestras coca-colas e intercambiamos las impresiones del día. También vamos comentando la subida que nos queda. Estamos en el Puerto de Valldemossa y tenemos los coches en el pueblo arriba, no hay alternativa, así que pagamos los estratosféricos 2,90€ por cada una de las coca-colas, bloqueamos horquillas y amortiguadores, hinchamos ruedas y pulmones, apretamos calas y dientes, y comenzamos. Primeras rampas y el grupo se rompe pronto, cada uno a su ritmo, es lógico, nada que decir, hay que subir al ritmo que cada uno tenga, la subida es larga y constante, no hay descansos y sí algo de tráfico que siempre es un fastidio, el único consuelo es que el sol hoy no pica. Y en muy poco perdemos a nuestros amigos por delante, los de eiXides vamos por detrás, atrás, muy atrás, otra vez demasiado atrás. Vale que hace tiempo que no salimos y que las circunstancias personales de la mayoría del grupo han impedido una continuidad en las salidas que nos mantuviera en un mínimo de forma, pero esto roza la catástrofe. No hace ninguna gracia ver como todo tu grupo al completo se queda. Creo que nosotros sabemos rutas que podemos compartir pero nos falta un poco más de forma física. Así como estamos ahora mismo mejor la próxima vamos solos. Más mal que bien y al cabo de demasiado tiempo finalmente llegamos a los coches, estamos cansados, algunos hasta petados, pero satisfechos del día, de la ruta, y de los nuevos amigos esperando poder disfrutar de su compañía en cualquier otra futura eiXida.

Me gustaría acabar la crónica aclarando que esta ruta no es para “descenders”, aquí no hay toboganes por los que dejarse caer a toda velocidad, ni grandes saltos, ni curvas peraltadas, ni nada parecido. Tampoco son trialeras imposibles en las que probarse. Básicamente el camino es un senderillo estrecho pero muy ciclable, sólo alguna zona puntual nos hará desmontar, ya sea por seguridad como el paso del cable, o por necesidad como el encontrar un tronco que corta el paso. La verdad es que esta ruta se disfruta con y gracias a estos elementos. La definiría como una ruta para ir de excursión con la bici más que en la bici, pero os aseguro que vale la pena ciclarla.

 

Gracias por leernos, nos vemos en la próxima eiXida.

 

 

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Comentarios   

 
0 #1 Camins 04-09-2017 08:38
El camí vell de s'Estaca forma part del Pla Especial de Protecció del Lloc Històric de les possessions de l’Arxiduc Lluís Salvador. Aquest
fet implica que té una normativa especifica, pel que fa a la restricció de pas a vehicles. Als camins de ferradura queda prohibida la
circulació de bicicletes de muntanya.( VTT).
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